MÁXIMAS CRISTIANAS DE SAN GREGORIO NACIANCENO
MÁXIMAS CRISTIANAS EN VERSOS YÁMBICOS (IAMBOI GNÔMOLOGIKOI) DE SAN GREGORIO NACIANCENO.
Se publicó en 1827, en París, el libro CHOIX DE POÉSIES ET DES LETTRES DE SAINT GRÉGOIRE DE NAZIANZE, AVEC LE TEXTE GRECQUE EN REGARD. [SELECCIÓN DE POESÍAS Y CARTAS DE SAN GREGORIO NACIANCENO, CON SU CORRESPONDIENTE TEXTO GRIEGO]. Su autor, J. Planche, era profesor de Retórica en el Colegio Real de Borbón.
A continuación doy la traducción de la versión francesa. Ni poco ni mucho, no sé griego, pero lo que me motiva es divulgar ciertos textos que son escasamente conocidos o que ni siquiera se hayan traducido a nuestra lengua.
Contempla a Dios como principio y fin de todas las cosas.
Para una vida provechosa, hay que morir cada día.
Aplícate en conocer todas las acciones de la gente de bien.
Desgracia es ser pobre, pero aún mayor ser un rico malvado.
Procura, haciendo el bien a los hombres, volverte semejante a Dios.
Proponte llegar a ser digno de la bondad divina por tu bondad con los otros.
Doma y domina la carne con un noble coraje.
Pon freno a tu cólera para no ser llevado lejos de ti mismo.
Aprende a poner límite a tus miradas y regla a tu lengua.
Ten cerrados los oídos y no te entregues a los peligros inmoderados de una loca alegría.
Que la razón sea la llama que te guía en todo el curso de la vida.
Que la apariencia nunca te haga abandonar la realidad.
Conoce todo lo que se puede hacer, pero no hagas sino lo que está permitido.
Sé consciente de que eres un extranjero en esta tierra y trata con honor a los extranjeros.
En medio de la más feliz navegación, no olvides que te hallas en un mar en tempestad.
Hay que recibir con gratitud todo lo que Dios nos envía.
Las tribulaciones del justo son preferibles a la gloria del malvado.
Frecuenta la casa del sabio y no la del rico.
Lo que es pequeño deja de serlo cuando tiene grandes consecuencias.
Pon freno a los deseos de la carne y estarás entre los primeros de los sabios.
Mantente en guardia y no te rías de las desgracias ajenas.
Gran honor ser envidiado, gran vergüenza ser envidioso.
Ante todo, es nuestra alma lo que hay que ofrecer a Dios en sacrificio.
¡Feliz aquel que practique estas máximas! Él se salvará.
Se publicó en 1827, en París, el libro CHOIX DE POÉSIES ET DES LETTRES DE SAINT GRÉGOIRE DE NAZIANZE, AVEC LE TEXTE GRECQUE EN REGARD. [SELECCIÓN DE POESÍAS Y CARTAS DE SAN GREGORIO NACIANCENO, CON SU CORRESPONDIENTE TEXTO GRIEGO]. Su autor, J. Planche, era profesor de Retórica en el Colegio Real de Borbón.
A continuación doy la traducción de la versión francesa. Ni poco ni mucho, no sé griego, pero lo que me motiva es divulgar ciertos textos que son escasamente conocidos o que ni siquiera se hayan traducido a nuestra lengua.
Contempla a Dios como principio y fin de todas las cosas.
Para una vida provechosa, hay que morir cada día.
Aplícate en conocer todas las acciones de la gente de bien.
Desgracia es ser pobre, pero aún mayor ser un rico malvado.
Procura, haciendo el bien a los hombres, volverte semejante a Dios.
Proponte llegar a ser digno de la bondad divina por tu bondad con los otros.
Doma y domina la carne con un noble coraje.
Pon freno a tu cólera para no ser llevado lejos de ti mismo.
Aprende a poner límite a tus miradas y regla a tu lengua.
Ten cerrados los oídos y no te entregues a los peligros inmoderados de una loca alegría.
Que la razón sea la llama que te guía en todo el curso de la vida.
Que la apariencia nunca te haga abandonar la realidad.
Conoce todo lo que se puede hacer, pero no hagas sino lo que está permitido.
Sé consciente de que eres un extranjero en esta tierra y trata con honor a los extranjeros.
En medio de la más feliz navegación, no olvides que te hallas en un mar en tempestad.
Hay que recibir con gratitud todo lo que Dios nos envía.
Las tribulaciones del justo son preferibles a la gloria del malvado.
Frecuenta la casa del sabio y no la del rico.
Lo que es pequeño deja de serlo cuando tiene grandes consecuencias.
Pon freno a los deseos de la carne y estarás entre los primeros de los sabios.
Mantente en guardia y no te rías de las desgracias ajenas.
Gran honor ser envidiado, gran vergüenza ser envidioso.
Ante todo, es nuestra alma lo que hay que ofrecer a Dios en sacrificio.
¡Feliz aquel que practique estas máximas! Él se salvará.
recomiendo el vlog (YouTube) "César para Jesucristo".
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