Buenas tardes, lector

Esta es mi primera entrada de mi primer blog. Me parece lo más adecuado dedicarla a explicar el título del mismo, pues con ello se sigue qué y para qué ha sido concebido.

Ante todo, quien esto publica, Andrés, es un creyente católico, -aunque pasó hace mucho por una etapa de varios años alejado de la Iglesia-, amante de los libros y escritor.

¿Se comprende, entonces, qué es el camino y qué los pasos? El Camino era el nombre que los primeros cristianos dieron al movimiento iniciado por Jesús, la Iglesia, antes de que recibieran el nombre de "cristianos". Los pasos son los que damos, tú y yo y todos los demás. Nuestra vida, nuestro desvivir, nuestras andanzas y malandanzas, nuestras obras y omisiones.

Me venía a la mente los versos de Antonio Machado:

"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar".

Desde un punto de vista meramente existencial, fenoménico, qué duda cabe. Pero, quienes creemos, sabemos por fe que hay un Sentido, un Significado, que dirige nuestros pasos a nada que aceptemos que sea nuestro Norte:

"caminad por una senda llana: así el pie cojo no se retuerce, sino que cura" (Heb 12, 13).

Créaseme que soy tan patoso que hasta en llano doy traspiés. Pero el Apóstol se refiere al Camino celestial, no a los caminos terrenales.

Es un Camino que incluso los malos pasos los convierte en buenos... si los pasos mismos se convierten.

Por hoy, basta.

Hasta pronto.


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